La confusión

Desgraciadamente se suelen asociar comportamientos caninos al hecho de que el perro esté educado o no, cuando realmente una cosa y la otra no tienen por qué ir unidas.

Y digo esto porque es demasiado frecuente oír comentarios como “el perro está muy bien” después de haber sufrido unas cuantas sesiones de, vamos a decirlo sin ofender a nadie, “trato brusco”.

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Algunas de las conductas que puede realizar un perro y que se ven asociadas directamente a su educación, lo estén o no, son por ejemplo:

  • El perro ladra continuamente
  • El perro tira mucho de la correa
  • El perro no hace caso a su guía
  • El perro sube encima del guía u otras personas
  • El perro muerde a su guía u otras personas (sin intención de hacer daño)

¿Éstas son conductas que revelan claramente a un perro maleducado? No. No podemos hablar únicamente de mala educación. Seguramente no ha habido un esfuerzo dirigido hacia ese objetivo, o si lo hubo, la dirección tomada no era la correcta, la mayoría de veces por desconocimiento. Pero debemos ver por qué el perro está haciendo lo que hace, porque un perro puede ladrar de forma excesiva porque le han enseñado, normalmente de forma involuntaria, que ladrando consigue cosas que le gustan, lo que sea. O puede estar ladrando mucho porque sus niveles de estrés son muy altos, debido al miedo, a una alta inseguridad, o a que sus necesidades básicas no están cubiertas ni lo más mínimo.

Si el perro no se comporta así, es decir, no ladra nunca y no se mueve, por nada del mundo, del lado de su guía, acostumbramos a ver a un perro educado.

¿Pero qué es la educación?

Hace poco leía un meme de esos que corren por Facebook donde, resumiendo, decía que la educación, el respeto, se enseña a ostias. Habla de educación humana, pero para el caso es exactamente lo mismo.

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Lo que se consigue con las ostias es generar miedo de volver a hacer lo que hiciste para recibirla. Bien, esto ya está más que demostrado que no tiene nada que ver con la educación, sino con crear individuos, humanos o caninos, agresivos, inseguros, insensibles, etc…

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Ni la educación, ni el respeto, se enseña a ostias, pero tampoco sin poner límites, y sin necesitar esfuerzo para obtener algo.

La educación se consigue:

  • Poniendo unas normas de convivencia. Normas establecidas por los guías, padres, madres, responsables, tutores,…, nunca por los niños, o los perros
  • Las normas deben ser realistas
  • Debemos asegurarnos que las normas se entienden antes de exigir su cumplimiento. Enseñar a cumplir las normas
  • Que estas normas se cumplan
  • Que cumplirlas se convierta en un premio
  • Que no cumplirlas implique que no tienes premio o incluso que pierdes privilegios

Evidentemente esto es muy difícil cuando se tiene de todo a disposición o de fácil acceso mediante la exigencia.

Pues con los perros pasa algo muy parecido, sino igual. Hay que establecer unas normas de convivencia, hacerlas entender, etc…

El problema

¿Dónde puede haber un gran problema? En cómo te enseño las normas o en cómo te castigo. Se recurre muy rápido al castigo físico o psicológico, al grito, la amenaza o la ostia, en perros también. Y muchos de estos perros que han sido tratados bruscamente en un intento de “enseñar las normas”, después de recibir palos por todas partes sin entender por qué, acaban ahí, pegados a su dueño, sin moverse, sin abrir la boca, pero eso no es educación, eso es miedo, indefensión aprendida, “no me muevo porque siempre recibo”.

Cuando una norma no se cumple deberíamos pensar si la hemos explicado bien, porque lo más probable es que no lo hayamos hecho.

Claro que sería muy fácil si todos los perros al ser tratados así (bruscamente) acabaran igual, pero no, hay perros que se revelan ante tanta injusticia y son los que acaban abandonados después de ser imposible la convivencia con ellos, de morder a sus guías, de morder a otros perros o personas,… Nos olvidamos que los guías, los tutores, los responsables,…, somos una referencia de comportamiento para nuestros perros, y que muchas de sus conductas las han aprendido de nosotros: cómo reaccionar al miedo, a algo que no gusta, cómo comunicarse con nosotros a través de la correa, etc…

Lo habitual

Las conductas que nombré más arriba me las suelo encontrar en perros que están acostumbrados a exigir, porque les han enseñado, sin querer, que si exigen consiguen lo que quieren. Es un proceso de aprendizaje muy sencillo, y por eso pasa con frecuencia. Pero abordar este problema de una manera que no sea cambiando las normas a unas que ponga el guía y explicar las mismas al perro correctamente, va a acabar en:

  • El mejor de los casos (para el humano) con un perro que no se mueve, por tanto, que no molesta, que al humano ya le va bien, pero el perro está destrozado psicológicamente
  • El peor de los casos (para el humano) con un perro descontrolado, agresivo,… que va a acabar abandonado o algo peor.

Y cuidado, porque estas conductas van a hacer que algunos cataloguen al perro de dominante, cuando no tiene nada que ver. (leer De jerarquías y machos alfa)

Y aquí me acuerdo de esa leyenda sobre los Dobermann que dice que les crece más el cerebro que el cráneo y se vuelven locos, ¿No será que llegan a un punto de madurez en que no quieren aguantar más “trato brusco”? Pues sí.

La confusión

Desgraciadamente siguen existiendo dos maneras de educar, aunque sólo una de ellas es real, la otra se llama inhibición de conducta, y nada tiene que ver con enseñar, educar o ser un líder.

Debemos poner normas coherentes y explicarlas siendo asertivos y empáticos. Si la explicación de las normas ya va mal enfocada todo irá mal, y la brusquedad no lleva a nada bueno (sobretodo para el perro).

Un perro callado y inmóvil puede ser que sea un perro educado pero también puede ser un perro psicológicamente destrozado. La confusión es muy sencilla pero fácil de resolver en cuanto ves un poco de interacción entre el perro y su guía. No debemos confundir un perro que no molesta con un perro educado. Confundir el miedo con el respeto es muy sencillo, pero lo que está pasando es muy diferente.

VicLis Adiestrador Canino Profesional
Adiestramiento Canino para una buena convivencia

Reus (Tarragona)

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